El problema de la vivienda

Vivienda
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Octubre 05, 2026

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Bienes raíces

Es más fácil elegir un bando que entender un problema.

Cada cierto tiempo, el debate sobre la vivienda en España sigue el mismo guion. Aparece una Mari Carmen — nombre compuesto, real o simbólico, da igual — que va a ser desahuciada de su piso. Las cámaras llegan, los activistas también, y en cuestión de horas el relato está construido: hay una víctima, hay un villano, y el villano es siempre el mismo. Un fondo. Una empresa. El mercado.

Es un relato cómodo. Y como todos los relatos cómodos, simplifica hasta el punto de mentir.

La Constitución dice lo que dice — y no dice lo que muchos creen

El artículo 47 de la Constitución Española establece que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Es cierto. Está ahí, en negro sobre blanco.

Lo que no dice — y esto es importante — es que alguien tenga la obligación de dártela gratis. El derecho a la vivienda, como el derecho a la educación o a la sanidad, implica que los poderes públicos deben promover las condiciones necesarias para hacerlo efectivo. Es decir, es el Estado quien tiene que construir vivienda pública, regular el mercado, garantizar el acceso. No el propietario privado que compró un piso con sus ahorros o con financiación bancaria y que tiene todo el derecho del mundo a recuperarlo cuando alguien deja de pagar.

Confundir ambas cosas no es un error inocente. Es una distorsión interesada que traslada al sector privado una responsabilidad que corresponde a los poderes públicos.

La vivienda siempre ha sido un negocio

Aquí va un dato histórico que conviene recordar cuando alguien use la palabra "especulación" como si fuera un invento reciente del capitalismo tardío.

En 1601, el Duque de Lerma — valido del rey Felipe III y el hombre más poderoso de España — convenció al monarca de trasladar la corte de Madrid a Valladolid. Meses antes del traslado, había comprado terrenos en Valladolid a precio irrisorio. Cuando la corte llegó, aquellos terrenos valían una fortuna. Cinco años después, convenció al rey de volver a Madrid. Para entonces, había comprado propiedades en Madrid aprovechando la caída de precios provocada por el éxodo de la corte. Los mismos cortesanos que se habían marchado tuvieron que volver a comprárselas. El Duque murió siendo el hombre más rico de su tiempo.

Hoy se le considera el artífice del primer pelotazo inmobiliario de la historia de España. El primero del que tenemos constancia, habría que precisar.

La vivienda ha sido un activo, un negocio y un instrumento de poder desde que existe la propiedad. No es una invención de los fondos de inversión del siglo XXI. Es la historia de la humanidad.

El problema real

El problema de la vivienda en España es real y es grave. Los precios han subido de forma sostenida, el acceso para los más jóvenes es cada vez más difícil y hay personas que viven situaciones genuinamente dramáticas.

Pero ese problema no se resuelve demonizando la propiedad privada ni cargando sobre los propietarios particulares una responsabilidad que no les corresponde. Se resuelve con política pública seria: construyendo vivienda social, agilizando licencias, dotando de suelo público, regulando con cabeza y sin espantar la inversión que el mercado necesita para funcionar.

Mientras los poderes públicos no asuman esa responsabilidad — y lleven décadas sin hacerlo con suficiente determinación — el problema seguirá existiendo. Y cada cierto tiempo volverá a aparecer Mari Carmen en las noticias. Y volveremos a elegir un bando en lugar de entender el problema.